Lunes.
Pronto por la mañana. Desayuno en vena y al curro con las pilas
cargadas. Esta semana hay muchas cosas que hacer antes del jueves,
que es cuando viene mi familia.
Creía
que iba a ser un día aburrido, pero de eso nada. Preparo la sopa yo
solita, espinacas, vainas, alcachofas, las patatas, el ajo, y la
crema pastelera. Y en el servicio salteo los contorni, lo que
nosotros llamamos guarniciones. Preparo berenjena para un plato de
esta tarde y... una vez más, menos mal que tengo a S., porque la
fruta no me sale ni para atrás. Eso si, los spuminos me siguen
saliendo de muerte.
Salgo
del curro y cojo el bus, pero no para ir a casa, sino para ir a lo
que parece ser el Ariznabarra florentino. Me paro en la parada que me
había indicado google, pero creo que a veces se equivoca, porque la
parada anterior me venía mejor. Llego después de una vuelta al Obi
Hall. Encontrar la taquilla también es una odisea, menuda vuelta
doy. Llamo al timbre y me atiende una chica super maja. Me hago
entender bastante bien. Parece ser que mi italiano supermacarrónico
es mejor cada día. Creo que no he gastado aún mucho del presupuesto
de salir que me había marcado, así que me permito comprarme una
entrada para la segunda zona. Señores, el 22 de abril me voy a ver
el Rocky Horror Live. Vuelvo a casa dando medio paseo, medio bus. Así
descubro que el 20 me deja cerca del Obi Hall, así que para ir no
tendré problemas, pero cuando acabe el espectáculo, tendré que
volver a pie, porque no hay buses a esas horas de los que me dejan
cerca de casa.
Hablo
un rato con la mia mama un rato y descanso el resto de la tarde
mientras hago la lista de tareas por hacer antes del jueves.
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