viernes, 4 de abril de 2014

Día 23

Sábado de dormir hasta “tarde”. Como yo ya hice mis tareas ayer, le toca a V. hacer las suyas, aunque no parece que tenga muchas ganas. Colgar la lavadora, recoger un poco el armario y para cuando nos damos cuenta, estamos comiendo. Mmmm, rico arroz de ayer. Duermo un poquito de siesta y al tajo.
Esta noche tenemos un grupo pequeño de seis personas, pero mañana para la comida hay uno de 27, así que hay trabajo que hacer. F. empieza a hacer un paté con hígados de pollo y de repente explotan y me saltan a la cara y al cuello. Au, duele. Él sigue preparando cosas para el grupo de hoy mientras yo me encargo de pelas alcachofas, espárragos y hacer unos bocaditos de calabacín y salsicia. Preparo dos bizcochos enormes para los desayunos del hotel ayudo en el servicio. El grupo de esta noche ha encargado bistecca a la fiorentina, todo un espectáculo verlo preparar y servir. Eso si, aún a riesgo de molestar a toda la población de esta provincia... es un chuletón de sidrería como una casa. En el País Vasco no tenemos nada que envidiar a la bistecca, por muy guay que sea la presentación.
Lo mio parece que siguen siendo los postres. Tegolino por aquí, spuminos por allá... y si, las frutas siguen siendo mi espinita clavada. Limpiamos y el trabajo termina con un café charlando de la existencia de un licor de alcachofas llamado Cinar. ¡De alcachofas! ¿Adónde vamos a llegar? Autobus, casa y cama, que mañana toca madrugar demasiado para ser domingo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario