miércoles, 9 de abril de 2014

Día 26

Hoy llego al curro y... qué bien, el congelador de cocina se ha estropeado durante la noche. A correr a salvar lo salvable, mover cosas al congelador de abajo, y poner a cocer rápidamente lo que podríamos aprovechar para hoy. Logramos salvar la mayoría de cosas, así que nos ponemos a preparar el menú con ligeros cambios por la situación. Yo me dedico a lo mío: alcachofas, tomate, patatas... mis tareas diarias. En el servicio viene poca gente, pero me encargo de ayudar a S. con la fruta. No me sale aún el plato entero a mi, aunque parece que voy mejorando.
Llego a casa y oigo como se abre la puerta. ¡Arrea zapatilla! Es la hija de mi casera y un cura que viene a bendecir la casa antes de Semana Santa. Al parecer es tradición hacerlo aquí en Italia. La tarde me la paso tranquila viendo una peli en mi cuarto. Estoy algo triste. Creo que empiezo a acostumbrarme a estar aquí, y me ha entrado el bajón (por eso tardo tanto en escribir las entradas del blog). Para despejarme un poco, me voy a la compra. Es un paseo corto pero productivo y relajante. Recojo la colada y me preparo la cena mientras charlo un rato con los amigos y la familia. 

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