Día 31
Me
despierto a las 11 con una luz cegadora entrando por el tragaluz. Hoy
en mi día libre de este finde, así que dedico la mañana a
descansar. Como calculo tan bien con las cazuelas que tengo, hoy no
tengo que cocinar: vivan las sobras de ayer. El arroz con verduras de
ayer sabe a gloria, ha absorbido todo el sabor del tomate fresco esta
noche. A la tarde me acerco a un bar donde tomamos algo ayer, ya que
habíamos quedado en vernos allí los del curro y yo. Pero después
de esperar quince minutos... me han dado plantón. ¿Irme a casa o
aprovechar que estoy en el centro?
Me doy una vuelta y acabo en la
plaza donde acaba la calle donde está la Galeria de la Accademia. Me
encuentro con un montón de puestecillos de artesanía llenos de
autenticas preciosidades. Por suerte, el puesto que me gusta estará
de nuevo en una feria de artesanía internacional a partir del 25 de
mayo, así que puedo volver a ver los productos y pensarme cuál
comprar. Sigo con el paseo porque aún es pronto para volver a casa y
me encuentro con una calle que se llama igual que mi hermana. Sigo mi
camino hasta que me encuentro con una parada de mi bus. Casa y
tranquilidad, que mañana curro.
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