Son
las pronto por la mañana, fuera brilla el sol, y he dormido una hora
menos por el cambio de hora: ¡a levantarse! Hoy me espera un gran
día sin duda. Cojo el autobús y llego antes que nadie al
restaurante. Me cambio y empiezo a hacer el caldo y a sacar lo
necesario para el día de hoy.
Empiezo
con más alcachofas, picar calamares y tostadas de pan. Una vez más,
hago las patatas. Puede que ya os lo haya dicho, pero a F. le
encantan mis patatas y siempre dice que son “las mejores del
mundo”. F. termina el cuscus de verduras y yo voy montando los
nidos de pasta filo. Hemos venido tan pronto que a las 11:30 está
todo terminado y nos dedicamos simplemente a retocar cosillas y
preparar decoraciones. Empieza el servicio y viene el grupo grande.
Voy ayudando con los platos y me encargan cocinar el plato de pasta
para el único niño que hay. Mucha responsabilidad. Llegan los
segundo y los tres nos coordinamos para sacar todos los platos
calientes, con todas las guarniciones e iguales unos a otros. De
postre hay tarta de chocolate, pero no me quedo a ver cómo la
sirven. F. me deja irme un poco antes para que llegue a tiempo al
campeonato de Aventureros al Tren.
Llego
a Asterion, me apunto y esperamos un poco a que lleguen todos los
participantes. Al final somos 9, así que hacemos tres partidas con
tres personas cada una. Quedo segunda en la primera, pierdo
estrepitosamente la segunda y... ¡gano la última! Y de paliza
encima, muahahahaha. Aún así, por puntuación, quedo sexta de
nueve. No está mal para no haber jugado a esto en años. Ha salido
tan bien la cosa que va a hacer otro campeonato por mayo, así que
espero estar aquí para jugarlo también. Vuelvo tranquilamente para
casa, medio camino de paseo medio de autobús.
Espumadera
está muy contenta de que me haya atrevido a jugar y de que me haya
ido bien el día. Quedan aún más semanas de las que me gustaría,
pero creo que vamos bien.

No hay comentarios:
Publicar un comentario