El
viernes me lo voy a saltar, porque contaros cómo planeaba hacer
muchas cosas y al final me he quedado en casa dormitando es muy
aburrido.
Sábado
sabadete. A la mañana como cada sábado para mi toca hacer limpieza,
pero esta vez no hago compra, que ya tengo suficientemente llena la
nevera. Me hago un arroz con verduritas para comer y descanso un
poquito antes de ir al curro. Hoy F. libra, así que estamos solos
S., A. y yo, así que estoy algo nerviosa por si no entiendo lo que
quieren que haga. Llego a la hora de siempre y me encuentro a S.
cocinando ya. Preparo nada menos que 27 spuminos. Y eso sólo antes
de una cena consistente en pasta picante y pollo frito. Empieza el
servicio y S. me deja saltear espinacas y vainas; y a medida que
avanza, nos coordinamos perfectamente y voy agarrando cada vez más
la sartén. Cuando se apacigua en servicio me pongo a hacer crepes
normales y los guardo. En los postres nos volvemos a coordinar para
sacarlos todos rápidos y perfectos. Hasta el último spumino, que se
desmorona, así que pongo otro en el horno y me como el que ha salido
mal. Mirad como sufro...
Termina
el turno por fin, pero hoy no es día para irse a casa. Hoy salgo con
algunos compañeros del curro de fiesta. Incluso conozco a la novia
del hermano de P., que es canadiense, y alaba mi pronunciación y
nivel de ingles; cosa que me hace estar muy orgullosa de mi misma.
Llego a las 4 de la mañana a casa y V. aún no ha vuelto, y eso que
no iba a salir. Me meto en la cama y... hasta que nos olamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario