Después
del pedazo día de ayer hoy toca uno mucho más tranquilo. Estoy de
mañana, así que después de hacer “las patatas más ricas del
mundo”, me enseñan a cocinar una salsa cuatro quesos que está de
muerte sola y acompañando unos strigoli ni os cuento. F. se cuenta
de que quedan pocos spuminos y en vez de pedírselos a S., me nombra
hacedora oficial de volcanes de chocolate.
Entre
ingrediente e ingrediente P. nos trae un café. Siempre me está
llamando cosas cariñosas como 'uovalina' o 'cipollina' y F. se ríe
tanto con ello que me empieza a llamar 'carciofita', es decir,
'alcachofita' en nuestro idioma. Menos mal que aparte de reirse me
prepara una de las lasagnas de la cena de ayer. Madre mía de mi
vida, si ya quería quedarme aquí por el queso, la pasta y el café,
la lasagna se le une al club. Eso si, aquí en vez de echar carne
picada, le echan lo que llaman ragout: un guiso de ternera con salsa
de tomate triturado. Pues eso, que está todo de muerte.
A
la tarde me doy una vuelta de camino a casa. Planeaba hacer muchas
cosas, pero me quedo más sopa que pa'que. Hablo un poco con la
familia y los amigos y después de cenar me veo unos capítulos, que
mañana no hay curro.
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