lunes, 17 de marzo de 2014

Día 9

Que no os asuste que lleve un par de días sin publicar, aún estoy aquí para seguir dando guerra.
Sábado sabadete y yo curro a la tarde, pero antes, toca hacer la limpieza general aprovechando que los caseros se han ido de viaje. Barrer, fregar y hacer el baño. Entre Vero y yo lo terminamos rápido. Nos vamos a la compra al Esselunga y vuelvo con huevos, pollo y palomitas para microondas. He decidido que voy a comer lo que quiera, sano y controlando el gasto, pero lo que quiera. Hoy toca garbanzos con tomate, rica proteína vegetal. Lo único malo de la mañana es que me he despertado sorda del oído izquierdo.
Descanso un poquito y me voy al curro. Me monto en el bus y cuando ya llevamos unos minutos, el conductor se levanta y nos avisa de que hay una manifestación en el centro y que dará un rodeo para no acercarse a la Piazza San Marco, justo mi parada. Pasamos por la Accademia y me bajo enseguida. Menos mal que me oriento bien y desde aquí se llegar al hotel. Incluso con el rodeo llego pronto.
Toca limpieza general también en la cocina, así que, estropajo en mano... ¡a fregar! Después de una hora y media todo está mucho mejor. Empiezo a hacer las patatas mientras F. prepara la cena. Cada uno coge un plato, se sirve lo que quiere y vamos al comedor a cenar todos juntos: los camareros P. y L., el chico para todo C., y F., A. y yo de cocina. Qué rico está todo, madre mía. E incluso me invitan a una cena uno de estos días, y a salir a tomar algo todos juntos, claro.
Esta noche hago tiramisú y bizcochos, y emplato varios postres tan bien que hasta F. se queda asombrado. Como hay pocos clientes, nos pasamos charlando casi todo el tiempo. Resulta que F. es más friki que yo. Eso de que los cocineros son serios es un mito, al menos en mi caso. Construye maquetas y le encanta el manga, los superhéroes y las pelis de ciencia ficción. Entretanto van llegando alguna mesa que otra, pero a las 22:30 termina el servicio. Recogemos todo y para casa.
La manifestación ya ha terminado, así que cojo el bus en San Marco y en un cuarto de hora más o menos estoy en casa. No hay nadie, así que supongo que V. habrá salido de fiesta. Me tomo un colacao calentito y me pongo a ver una serie. V. llega con 4 personas a la 1 de la mañana, todos bebidos. No podemos traer gente a casa sin permiso, y menos cuando no están los caseros, y aún así ella lo ha hecho. Menos mal que sólo han estado 10 minutos en casa, pero no me ha gustado nada la situación.


Para terminar el día con una sonrisa os cuento lo que me ha dicho F.: “Tú los primeros días muy seria, ahora hablas más. La semana que viene empiezas a cocinar. Y en mayo, tú una gran chef”.

3 comentarios:

  1. Aupa una idea genial y lo estas bordando....
    animos desde la capital artificial de un pais singular

    ResponderEliminar
  2. Un blog genial. Esperando nuevas entradas. Saludos a todos.

    ResponderEliminar