Antes
que nada deciros que se me olvidó comentar del día de ayer una
cosilla. A A., el compañero que se compró la bici, le pinchaban las
ruedas por dejarla en el portal, apartada de la zona de paso. Por no
subirla y bajarla todos los días tres tramos y medio de escaleras,
decidió dejarla ahí. Ante la insistencia de algún desgraciado que
en vez de avisar, le pinchaba las ruedas directamente, A. puso un
cartel traducido por él mismo con un mensaje parecido a “Antes de
desinflar las ruedas usemos la lengua y hablemos”. En castellano
bien, pero al traducirlo al italiano se usa una palabra que suena muy
sexual, así que ha creado un descojone general con el cartel.
Siguiendo
con el día 11... a la mañana en casa recogiendo cosillas y haciendo
comida rica: pechuga de pollo, pimientos y patatas fritas. Si. Yo.
Patatas fritas. Menudo espectáculo.
A
la tarde al curro. Cenamos un poquito de pasta y chipirones rellenos.
El sábado le enseñé a F. la foto de mi pincho de Chipirón a la
Manuela del trabajo de Gestión de Cocina; así que decidió ponerlo
en el menú de hoy en mi honor. Hoy ha tocado muchísimas pastelería:
chantilly, volcanes, bizcochos... y emplatar muchos postres también.
F. se ha puesto nervioso con un milhojas para un cumpleaños y cuándo
se le ha caído la torre, lo he apartado y la he montado en cerocoma
con toda tranquilidad. La cara de F. es un poema de felicidad al ver
que he solucionado el problema con tanta rapidez.
Me
veo una serie al llegar a casa y a la cama.

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