martes, 18 de marzo de 2014

Día 10

Eso de levantarse con el sol entrando por la claraboya mola, pero a las 5 de la mañana con los gritos de mi compañera y la tele a voces, pues como que no. Al final le he pegado un chillo y he “dormido” hasta las 11. Me pongo a ver una serie y justo cuando le digo a mi madre que me iba a hacer pechuga de pollo para comer, los chicos me dicen de ir a un parque donde ponen comida peruana.
Ni Usain Bolt se viste más rápido que yo en este momento. En casi una hora estoy en el puente de la Carraia y vamos los cinco dando un paseo para el parque. Como no tenemos muy claro dónde está preguntamos por el camino, y parece que el chico tampoco tenía mucha idea, porque acabamos en un parque con un laguito y patos en el centro y un mercadillo de antigüedades. Es buena hora para dar una vuelta por allí: muebles, platos y vasos a montones, vinilos y hasta un plato para huevos rellenos.
Para cuando terminamos de verlo todo son las cuatro y tenemos un hambre mortal. Vamos camino al centro y paramos en un kebab para comer, Kebap según el garito. Estaba bueno a rabiar. Pasamos por el mercadillo del centro, la tienda heavy y acabamos en la tienda de Lindt babeando por todo el chocolate que hay ahí. Como va a anochecer pronto me dicen de subir con el autobús 7 hasta un mirador que hay más allá de mi casa, al norte. No tengo ni idea de dónde está eso, pero nos las arreglamos para llegar hasta allí; al menos A.O. y yo, el resto del grupo se separa e intenta subir por una cuesta hasta unas casas. Es precioso, muy oscuro ya, pero precioso. La luna es inmensa y se ve como rojiza. Saco un par de fotos, pero apenas se aprecia nada, así que hay que volver pronto pero con luz para poder ver cómo atardece.

Bajamos otra vez en el bus y el resto del grupo se monta para volver a casa. Yo voy andando con la música puesta y cantando por la calle. Hay partido, así que me cruzo con toda la gente que va al estadio. Me apunto un restaurante con horno de leña para volver un día a cenar pizza y sigo el camino. Me encuentro con el casero justo en la puerta, otro que se va al fútbol. V. sigue dormida, supongo que con una resaca mortal, así que me hago algo de cena, serie y a la cama, que mañana toca currar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario