miércoles, 12 de marzo de 2014

Día 5

Creo que me podría acostumbrar a levantarme sin necesidad de poner el despertador si me despierta esta luz mañanera entrando por la claraboya. Desayuno y a la calle, que no quiero llegar tarde mi primer día de prácticas.
Llego al restaurante y sólo está F., el chef. Me cambio rápidamente y empiezo a trabajar. Recuerdo cómo me reí cuando mis compañeros me dijeron que iba a limpiar alcachofas como una mula... qué razón tenían los muy... Después de lidiar con estas malas hierbas toca un poco más del tópico del cocinero en prácticas: pelar ajos y picar perejil. No os voy a contar todo lo que hago porque sería aburrido. En resumen, preelaboro lo preelaborable. Momentazo brutal cuando me saca un langostino y me pregunta si sé lo que es. Para cuando me quiero dar cuenta, empieza el servicio. Observo todo lo que hace el chef y voy apuntando cómo se emplata cada cosa. Incluso llega el momento de aprender a hacer fruta preparada. Yu ju, mi pasión hecha realidad. El chef me prepara un plato de pasta con verduritas que está de muerte. ¡Qué cosas más ricas hacen aquí! Y encima P. nos trae café de vez en cuando. Mi estómago está enamorado.
F. me llama de repente, me planta una sartén en la mano y hala, a cocinar. Preparo un Mazzacolle in guazzetto: unos langostinos salteados con salsa de tomate fresco sobre una tostada de pan casero, decorado con un espagueti frito y perejil. Tiene una pinta cuajanuda.

Recogemos y limpiamos y me mandan para casa. Estoy tan contenta que ni el sofá que ocupa toda la acera puede pararme. Lo salto por encima y me doy una vuelta por la ciudad. Me acerco a Asterion, la tienda friki que está cerca del Duomo, y después de mirar y secarme las babas cada dos por tres veo un cartel del Campeonato de Viajeros al tres. Es justo el 30 de marzo, así que creo que me apuntaré. Así puedo conocer gente con mis mismos gustos por aquí y hacer amigos (o enemigos, quién sabe). De camino a la parada del bus entro en la tienda de Lindt. Menuda variedad de chocolates... todas las babas que me quedaban de Asterion las pierdo aquí. Tengo que volver a este paraíso sin duda.
Cojo el bus a casa y aunque la tarde es larga, no hago mucho más que descansar, hablar con familia y amigos y ver Supernatural.


Espu se lo ha pasado muy bien en la cocina. Todos se han alegrado mucho cuando les he dicho que me gustada el heavy metal, y hasta me han invitado a irme de bares con ellos algún día. Espu se viene, por supuesto.

2 comentarios: