Día 46 y 47
Lunes,
a las seis de la mañana me despiertan mis dos compañeras de piso,
que vuelven a casa ahora. Menos mal que hoy no trabajo, porque si no
me las cargaba. Aprovecho el día para pasear, descansar y preparar
todo para los dos días que van a pasar aquí los del interrail, que
llegan mañana. No mucha novedad, así que me ahorro contaros este
día.
Martes
22. Hoy me esperan muchas cosas, muchísimas.
Por
la mañana trabajo, ya que así puedo pasar la tarde con los del
interrail. Hoy no está A., así que después de preparar las
patatas, mozzarella, espinacas... y todo lo que tenía que hacer, me
encargo yo de fregar para que S. y F. puedan cocinar tranquilos.
Termina el servicio y me pongo a limpiar, pero F. me echa de la
cocina y me dice que me vaya con mis amigos. Me cambio rápidamente y
llamo a M., el monitor jefe, para ver si han llegado bien. Quedamos
para dentro de un par de horas, ya que han llegado hoy de Venecia y
allí les ha llovido los dos días, así que muchos tienen la ropa
mojada. Voy a casa y me preparo para la tarde y para la noche. Cojo
mapas, la entrada para esta noche y sus billetes de tren para que
puedan llegar hasta Berna cuando se vayan en un par de días, y a por
ellos.
He
quedado con ellos en la Piazza della Signoria que, como no, está
abarrotada de grupos. Voy mirando hacia todos lados buscándolos
hasta que los veo oteando la plaza en mi busca; bastante cómico.
Abrazos, besos, miradas de “¿y quién es esta?” por parte de los
que no me conocen... Me alegra muchísimo que estén aquí. Lo
primero que hacemos es intercambiar las cosas que nos hemos traído.
Ahora los billetes están en su poder y yo tengo por fin mi cargador
de la cámara. Les cuento un poco la historia de la plaza y del
palacio, así cómo el grabado en la piedra de la pared que da a la
plaza. M. no para de hacer fotos, y por lo que me cuentan, es la
fotógrafa oficial de todos los viajes. Me preguntan por esa
heladería con helados tan ricos y por un mirador, y por supuesto,
por un sitio rico donde puedan cenar 21 personas. Sitios ricos a
raudales, pero mete tu a 21 personas en un comedor. Vamos directos a
Leo's y aunque tienen un grupo antes, les hacen un hueco para las
diez de la noche. Paseamos hasta el Duomo y lo rodeamos para que
puedan verlo desde todos los ángulos. Nos paramos en el baptisterio
para admirar las puertas de bronce mientras decidimos la siguiente
parada. Como hoy no puedo estar mucho tiempo con ellos, nos
decantamos por subir al mirador de Fiesole y después nos
separaremos. Si meter 21 personas en un comedor resulta un pelín
difícil, no queráis saber lo que es meter a 22 (me incluyo) más
toda la gente aparte en un autobús. E. va validando los billetes
como una profesional y nos preparamos para el viaje movidito hasta la
última parada. Subimos la cuesta hasta el mirado, aunque para ser
todos deportistas parecen demasiado cansados (es broma chicos, sé
que llevabais muchos días pateando). Y... ahí está la ciudad en
todo su esplendor. Las cámaras y los móviles vuelan de mano en mano
sacando fotos, e incluso algunos reclaman que Espumadera salga del
bolso. Como veis, ha hecho nuevos amigos hoy, muuuuuuchos nuevos
amigos.
Volvemos
a bajar hasta San Marco y allí me despido de ellos no sin antes
indicarles una pequeña ruta para que se lo pasen bien hasta la cena.
Cojo otro bus y me bajo en la parada anterior a la que debería, pero
por suerte sigue estando cerca de mi objetivo. Encuentro mi asiento y
empiezo a ponerme más y más nerviosa cuando veo que los bailarines
empiezan a sacar a gente al escenario para saludar. Tengo suerte y me
toca un padre con su hijo al lado que me dan algo de conversación y
compartimos gominolas antes de que empiece el espectáculo. Por si no
os acordáis, hoy voy a ver el Rocky Horror Show Live. Al principio
creía que iba a ser una producción pequeña pero... oh, que
equivocada estaba. Qué voces, en serio , qué voces. Imposible
pensar ver esto en Vitoria. Me gusta tanto la función que hasta me
compro la camiseta y el cd. De verdad, que maravilla. Me alegro de
haberme atrevido a venir aún a riesgo de no entender ni jota, pero
resulta que aunque el diálogo es en italiano, la narración es medio
italiano medio español, y por suerte, las canciones son en inglés,
como en la película original. In-cre-í-ble.
Cuando
salgo ya no hay buses, pero tardo sólo 20 minutos en llegar a casa.
Estoy llena de alegría. La visita del grupo de interrail me ha hecho
sentir como en los viejos tiempos, sacándonos fotos, riéndonos...
como cuando éramos niñas. Y el espectáculo ha sido la guinda del
pastel de hoy. Ahora toca dormir, porque mañana toca día extraduro
como guía turística.

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