lunes, 12 de mayo de 2014

Día 43

Hoy toca día intenso en el curro, así que no hay tiempo para relajarse.
A la mañana preparo cuatro bizcochos grandes para los desayunos, 27 spuminos, crema pastelera y cuezo el hojaldre para el tegolino. Mañana superpastelera. También ayudo a emplatar los segundos y recojo un poco antes de irme a casa. Duermo un poco de siesta antes del turno de la tarde. Hoy también tenemos grupo, aunque no tan grande como el de ayer, sólo son 23 personas. Preparo las patatas para el grupo y de repente llega G., sor jefazo general, a decirnos que el postre que habían encargado no ha llegado. F. y G. se ponen nerviosos por momentos. El único postre que podemos ofrecerles es el spumino, pero no quieren tanto chocolate. G. pregunta si hay tiramisú para todos, pero es imposible. El nerviosismo aumenta, la temperatura empieza a subir, se miran de hito en hito... Levanto las manos y les llamo la atención. “Si me dais una hora, tenéis un postre”, les digo. Me miran como si no estuviera ahí. Doy una palmada y repito la oferta. Parecen despertar de golpe y me mandan a cocinar rápidamente. Todos me dejan en paz durante esa hora que he pedido. No dispongo de mucho tiempo ni ingredientes extraordinarios, así que me lo monto como puedo. ¿El resultado? Un pseudotiramisú que al menos nos salva del paso. No es para tirar cohetes, desde luego que no, pero los platos vuelven limpios. La reacción general es de absoluta adoración por haber venido esta tarde también, ya que sin mi, dicen, no habrían podido hacer un postre para 23 personas en una sola hora. Termino de recoger lo que puedo y me voy a casa cuando se cumplen mis horas límites en el curro. Estoy que no quepo en mi de gozo, imposible dormir. O eso creía, ya que en cuanto toco la cama no hay dios que me despierte. Por suerte mañana entro de tarde, así que tengo toda la mañana para descansar. Esperemos que no vuelva a pasar otra vez esto de quedarse sin postre. Qué nervios he pasado, madre mía; pero me alegro de que el resultado haya sido positivo.

1 comentario:

  1. Hola Lidia. Estos días has estado más animada, diría que hasta la cebra estaba más animada. Lo que hace la familia.

    ¡Muy bien con el postre Lidia! ¡Dejando alto el pabellón!

    ResponderEliminar