Hoy
tenemos plan de viaje, así que voy a recogerles al hotel pensando en
mi planing de la semana. Hoy estaba programada Pisa, pero ayer P. nos
recomendó ir a Siena, que es mucho más bonita. Miramos el mapa y
vemos que San Gimignano pilla casi de paso, así que cogemos las
cosas y nos vamos a la estación de tren. Cogemos los billetes en una
de las máquinas de la sala y volamos al andén. Después de pasar
por casi todos los vagones, por fin encontramos cuatro asientos
libres juntos. Aunque nos sirven de poco, porque salvo yo, todos se
marean si no van mirando hacia delante. Pasa la revisora y nos debe
ver cara de turista total, porque nos avisa de que hay que validar
los billetes antes de subirse al tren. Uy, menos mal que es nuestra
primera vez y que nos ve un poco perdidos con el italiano, porque la
multa es algo así como medio riñón.
Esta
vez sí validamos el billete antes de entrar. Cogemos el tren
dirección Empoli/Florencia, pero nos paramos en Poggibonsi. Desde
ahí vamos a coger un autobús que nos llevará a San Gimignano, pero
como aún hay tiempo, vamos a merendar. Son tan sólo 11km de
trayecto en bus, pero casi me quedo dormida. Tenemos un bus de vuelta
algo más de una hora después, así que nos ponemos en marcha sin
perder tiempo. El pueblo es precioso, es lo que llaman el Manhattan
toscano: casas bajas y torres altísimas que destacan en el cielo.
Entramos en una tienda y compramos unos preparados para pasta que nos
ha pedido mi prima, y claro, ya que estamos, hacemos compras para más
gente. No todos los días vienen a visitarte a Italia, hay que
aprovechar; y visto que mi sitio en las maletas es limitado, cuando
mi familia vuelva a Vitoria se llevarán algunas cosas para que no
tenga que llevarlas yo en mayo. En una hora recorremos el pueblo de
punta a punta y cogemos los billetes de tren en una tienda al lado de
la parada.
No
hemos tenido tiempo para visitar a fondo las dos paradas de hoy, pero
aún así nos ha gustado mucho todo lo que hemos visto. El viaje San
Gimigniano – Poggibonsi – Florencia se nos hace más rápido de
lo que esperábamos. Pierdo el autobús por poco, así que cogemos
unos paninos y cenamos en su habitación del hotel. Mis padres me
acompañan hasta la parada y una vez más, les digo adiós desde la
ventana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario