lunes, 12 de mayo de 2014

Día 42

Ay, que día más difícil es hoy. Me levanto más pronto que de normal, me visto, y salgo de casa pitando. Voy a la pastelería que hay cerca de mi casa y compró una napolitana de chocolate y un par de piezas de bollería más para que desayune mi familia. Cojo el bus y me planto en su habitación antes de que hayan desayunado. Objetivo conseguido. Terminamos de montar la maleta y les acompaño a desayunar. Mi hermana es más feliz que una perdiz con su napolitana. Salimos del hotel y llegamos enseguida a la parada del bus que les lleva al aeropuerto. La espera se me hace mucho más corta de lo que en realidad es. Les digo adiós por la ventana y la manita de Espu se agita incluso más que la mía.
Cuando los pierdo de vista estoy muy triste. Se han ido y a mi aún me queda mucho tiempo aquí. Me voy a casa y me quedo toda la mañana ahí, viendo series, intentando no pensar en lo que me queda y haciendo planes para ese tiempo.
La tarde en el curro va ligera. Hay un grupo gordo de 100 americanos, pero es lo único que tenemos esta noche y ya está casi todo listo. Frío una masa como de pan para picotear y me voy a ordenar. Sinceramente, creo que van a echar de menos mis dotes ordenatorias cuando me vaya. (Mamá, sé que vas a leer esto, para ti esas dotes que he mencionado no son para tanto :D ). Terminamos antes de lo normal y me voy a casa a dormir y descansar todo lo que pueda, ya que me han pedido que vaya mañana unas pocas horas a la mañana aparte de mi turno de la tarde. En el bus me encuentro con un chico con un perro y mantengo una conversación en italiano. Parece que me entiende, así que me puedo dar por satisfecha.
La familia ha llegado bien a casa, así que ya puedo relajarme y disfrutar de lo que me queda aquí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario