Me
vais a permitir que me salte una semana aburrida salvo por las perlas
de limpieza de la Vero y algún que otro momento en el curro. Lo
importante de esta semana es el sábado.
Para
poneros en antecedentes hay que trasladarse al jueves, donde al
llegar del curro a la noche me encontré con dos platillos con
tartas. Este domingo es la comunión de la nieta de mis caseros, y
aprovechando que me gusta mucho la pastelería, me pidieron ayuda
para hacerle la tarta a la nena. Así que, elegida la clase de tarta
que queríamos hacer, nos ponemos las dos (P. y yo) manos a la obra.
Ella ya ha hecho la base de bizcocho, así que rellenamos los dos
pisos con crema pastelera normal y de chocolate. Antes de montar los
pisos los recubrimos con una fina capa de crema de mantequilla y nos
preparamos para cubrir con fondant. Este sí es un reto para mi. Es
la tarta más grande que he tenido que hacer jamás, así que voy
despacio y con tiento para que salga a la primera.
Estamos
muy orgullosas de ella, y creemos y esperamos que le guste a la
pequeña, que es la que realmente importa.
El
domingo a la tarde, cuando los P. y C. vuelven de la comunión, nos
traen un trozo de tarta para que la probemos y me dan la buena
noticia de que la tarta les ha encantado a todos.
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